domingo, 29 de abril de 2012

Regina Bolaños, reflexiones acerca de la innovación.


Quisiera comenzar hablando de la visión sobre la revolución industrial de la que se habla y sus detractores. Ciertamente me vienen a la cabeza muchos ejemplos en los que el hombre temía el progreso, y es por todos conocido casos como el de Galileo, que hasta fue casi demonizado por decir locuras como que “la Tierra era redonda”. Y es que el hombre, habitualmente, desconfía y teme lo desconocido que; la mayor parte de las veces; viene a ser algo nuevo.

Aquí es donde quisiera detenerme en especial, en el concepto de “nuevo”. Parece claro que hoy en día poco se puede lanzar al mercado como completamente nuevo e innovador. Es por esto que; retomando una idea muy importante del texto, me gustaría profundizar brevemente en el tema de la innovación.

Innovar no es crear algo completamente nuevo y de la nada. Innovar es quizá el mejor proceso de transformación, tanto social como industrial, tanto a nivel de mercado como a nivel personal. Nuestro ambiente, nuestra personalidad, casi cualquier ámbito de nuestra vida y sociedad, evolucionan. Nuestra vida; podríamos decir; es innovación y evolución.

Es difícil que en un mercado en demasiadas ocasiones sobreexplotado se pueda encontrar un producto o servicio fuera de todo lo conocido. Podríamos casi decir que todo deriva de algo, y aunque no quisiera caer en tópicos; es bastante cierto que “todo está inventado”. Y si no, al menos, casi todo. Y justo aquí es donde toma especial relevancia el papel del diseñador. No como un simple instrumento de creación, sino como un verdadero buscador e investigador. Es en este punto donde también destacaría otra de los aspectos más importantes del texto; el inmenso valor del conocimiento y las disciplinas que discurren en paralelo al desempeño del diseñador. El buen diseñador no ha de ser el mejor en su ejecución, sino el mejor desarrollando un producto bien fundamentado a través de su investigación y observación.

Quizá alguno estemos llamados a crear un nuevo producto que jamás se vio, pero; dado que parece bastante complicado que nos convirtamos en inventores desde la nada; nuestro verdadero valor y buen trabajo radica precisamente en saber leer todos los factores que configuran la eficacia, efectividad, practicidad y demás características de un producto. No todo es diseñar, hay que conocer.

El buen diseñador debe saber lo que el mercado quiere, lo que cada sector demanda, lo que su cliente necesita, desde lo general a lo concreto. Debe saber qué elemento aporta mayor valor a su producto o servicio, qué necesita cada quién y por qué. Debe tener en cuenta siempre disciplinas paralelas, tratar de tener en cuenta todo lo que importa a la hora de desarrollar sus ideas. No importa un bonito diseño carente de todo lo demás. Es importante saber cuál es el futuro de su idea, de dónde proviene, a quién destinarla, cómo desarrollarla mejor, etc. No importa sólo una buena apariencia o buena calidad, lo importante es que aporte algo valioso para el usuario, que cubra todas las necesidades posibles y no que sólo sea un objeto de exhibición.

Me gustaría terminar diciendo que ésta es una difícil tarea por lo compleja que puede llegar a ser, pero sólo desde una perspectiva global y completa se puede afrontar la creación de algo que realmente merezca la pena.

Claudia Gómez: Diseño, estrategia, multidisciplinariedad


Claudia M. Gómez González
Diseño Industrial en México
23-Abril-2012

La Transformación del Diseño hacia la Innovación
Luis Arnal

La lectura de “La Transformación del Diseño hacia la Innovación” me dejó pensando en todas aquellas cosas que no había tomado en cuenta de mi carrera, que son básicas y deben ser consideradas.
Me sentía bastante perdida este semestre y sin saber qué rumbo tomar para tener un buen trabajo cuando salga de la Universidad, y con esta lectura me quedé un poco más tranquila.
Había pensado en tomar algún curso en administración o marketing, pero no consideraba que fuera indispensable para llegar a ser un mejor diseñador.

Quiero citar lo último que dice Luis Arnal, que me parece muy importante para todo diseñador industrial: “Nunca hubo un mejor momento para ser diseñador como lo es hoy en día, siempre y cuando seamos conscientes de nuestra razón de existir y sepan adecuar nuestras cualidades, conocimiento y experiencia a la más amplia realidad profesional.” (Arnal pag.29)
Esta frase es muy positiva y crea un sentimiento de esperanza hacia el futuro para mi persona.

La transformación en el diseño que se vive actualmente, es algo de lo cual debemos estar conscientes día a día pues esto es lo que rige nuestra profesión, estar actualizados sobre las últimas tecnologías, materiales y técnicas, y adquirir nuevos conocimientos externos al diseño, nos ayudará en la tarea de dar un enfoque diferente y mucho más completo a lo que hacemos.

El texto me hizo pensar en la referencia a las competencias que plasma la Universidad Iberoamericana como características que debe tener el alumno de diseño, ya que muchas de estas competencias hablan acerca de la multidisciplina y de ver “más allá” del diseño, aunque en ocasiones siento que la mayoría de estas competencias no son completamente explotadas ni aprendidas por los alumnos. No sé si sea por falta de preparación de los maestros, o una falta de interés de los alumnos.
El autor tiene un punto muy importante al mencionar que si podemos colaborar con diferentes disciplinas fuera del área de diseño, lograremos obtener un nivel mucho más estratégico.




Estrategia.
Creo que esto es algo en lo que jamás nos enfocamos en los proyectos de la carrera, (al menos no lo que yo he cursado) y que es de suma importancia en la actualidad, ya que como dice el autor, la mayoría de los egresados no van a diseñar muebles y ser el próximo Emiliano Godoy, sino van a relacionarse con diferentes disciplinas, y a competir por ser los mejores dentro del mundo laboral. Será primordial demostrar que nuestra capacidad, así como nuestra manera de pensar y de sugerir estrategias, es la más adecuada.

Gracias a esta lectura me siento más tranquila y con muchas ganas de aprender cosas nuevas, de tomar cursos en otras disciplinas para tener un mejor desempeño no solamente en clases, sino una vez que me haya graduado. Creo que el autor tiene muchos puntos importantes que hay que tomar en cuenta como diseñadores y así poder demostrar por qué el diseño es la disciplina por excelencia.

Marcela González: Diseño e innovación


Transformación del Diseño hacia la innovación
“Hacer diseño es innovación”. Creía que ya lo sabía y que lo entendía a la perfección; y aún así me sentía atrapada en la idea que yo no servía para el diseño industrial.
Cómo se supone que lo entendería si seguía pensando en el diseño, en gran parte, como un producto exclusivo, estético, detallado, de moda o de algún diseñador famoso; tal y como los medios se han encargado de proyectarlo.
El diseño como disciplina se está transformando; la profesión está evolucionando y madurando; y nosotros como diseñadores debemos ver todas las nuevas alternativas para el diseño y actuar.
Así como en el siglo XIX la Revolución Industrial transformó las profesiones de ese entonces. La tecnología fue vista por unos como amenaza y como oportunidad por otros, sin embargo, aquellos que protestaron en contra realmente fue por preocupación de perder sus empleos, pues las máquinas los estaban reemplazando; y así fue, la gente perdió su trabajo y la tecnología se impuso.
Lo mismo está sucediendo con el diseño a nivel mundial, la práctica cambia y evoluciona;  y aquellos que se resistan al cambio se verán en serios problemas. En esta transformación intervienen varios factores:
1.    La sobreoferta de diseñadores y cómo se está tomando la educación como negocio. Los diseñadores debemos ser entonces multidisciplinarios, no enfocarse sólo en crear productos; pensar a un nivel más estratégico.

2.    El objeto de diseño. Las divisiones que se hicieron del diseño (industrial, gráfico, textil, arquitectónico) son cada vez menos relevantes.

El mercado rige tendencias, y lo que pide es “gente capaz de resolver problemas creativa y analíticamente; gente observadora y con buena comunicación de ideas”. Los diseñadores tenemos estas cualidades, pero muchas veces no lo sabemos.

3.    Menos forma, más estrategia. Un diseñador, además de encargarse de temas tan obvios como lo son la estética, funcionalidad y ergonomía; debe poder realizar actividades como detectar necesidades, definir un mercado, encontrar oportunidades de innovación, conceptuar alguna categoría de producto, asesorar, coordinar y administrar un equipo de trabajo, diseñar procesos, detectar tendencia. Estas actividades también son diseño.

4.    El diseñador anónimo. Entender que el verdadero impacto económico del diseño está en el diseño anónimo, producto de un equipo multidisciplinario y eficiente, resolviendo necesidades reales.

5.    Multidisciplinariedad. Esto implica diseños más complejos, colaboración y conocimiento de diversas disciplinas.
Por fortuna, nos estamos dando cuenta de este gran cambio y podemos actuar.
Por fortuna, tuve la oportunidad de leer esta lectura y recapacitar sobre la parte estratégica del diseño; alternativas como la “Gestión del diseño” y la “Planeación estratégica de diseño” donde la teoría, métodos y creatividad del diseño se aplican en el mundo empresarial.
Ahora me doy cuenta que para lograr innovar, el diseñador debe complementarse con otras áreas de conocimiento tales como ciencias sociales, administración y estrategia; logrando un valor superior y más adecuado para las necesidades actuales de la empresa que desaparece bajo la presión de la globalización.
Diseñar es innovar, y pocos diseñadores lo hacen; pues no es sólo cuestión de aplicar creatividad, se debe conocer el proceso de desarrollo de productos fuera de la especialización del diseño; ampliar nuestro campo de acción.
Tenemos alternativas para el diseño que explorar, debemos aprovecharlo; ser críticos, analíticos, observadores, creativos, propositivos, empáticos, arriesgados.
Tomaré en serio la frase “nunca hubo un mejor momento para ser diseñador como lo es hoy en día”; cambiaré mi perspectiva y transformaré mi pensamiento para innovar estratégicamente, para ser una diseñadora.

viernes, 20 de abril de 2012

Mauricio Meza: Investigación cualitativa en el diseño


A diferencia de la investigación cuantitativa, la investigación cualitativa no se basa en cifras, gráficas y estadísticas, sino que busca tener un contacto directo con los usuarios y hacer un estudio etnográfico el cual dará resultados más precisos y adecuados al momento de innovar algún producto o servicio.

Las metodologías también cambian dependiendo si se quiere hacer una investigación cuantitativo o cualitativa. Dentro del cuantitativo entra la encuesta y el grupo de enfoque, el problema con estas métodos es que los usuarios no se dan a expresar libremente porque hay una persona que pone los temas de discusión o las preguntas, pero los usuarios no pueden contestar fuera de esos límites.

Por otro lado, también se encuentra la lluvia de ideas. El problema es que normalmente existen 2 fallos con este método. El primero es cuando la lluvia de ideas se cierra a una sola disciplina. Como dice la lectura es mejor tener un grupo multidisciplinario al momento de realizar una lluvia de ideas porque no solo saldrán más ideas con diferentes puntos de vista, sino que también es posible abordar las ideas de problemas y soluciones con otras perspectivas. El segundo fallo, es que la mayoría de las veces la lluvia de ideas solo sale pensando como profesional, diseñador, etc., sin tomar en cuenta al usuario, por lo que muchas ideas son descartadas o nunca encuentran el impulso para seguir adelante,

En mi opinión, si se trata de investigar al usuario son mejores y más efectivos los métodos cualitativos ya que se tiene un contacto más directo con el usuario. Los resultados que obtienes a través de este método son historias de los usuarios. La otra forma de investigación es la cuantitativa la cual obtiene resultados como cifras, gráficas, estadísticas, etc. Es importante aclarar que las dos formas son fundamentales para la investigación, ya que se complementan entre ellas.

Para lograr todavía mejores resultados es recomendable trabajar de la mano la fase de investigación y de innovación ya que de esta forma los investigadores no se limitan únicamente a lo que saben, sino que al momento de dar propuestas también saldrán ideas que podrían solucionar problemas al momento o en un futuro. Es decir, la fase de innovación no se queda con lo que investigo del usuario, sino que, con el conocimiento adquirido de la fase de investigación, busca nuevas soluciones que sirva para innovar y dar un mejor producto o servicio al usuario.

A veces, observar de los usuarios puede convertirse en una solución o producto innovador.  Por ejemplo:

·      En las paradas de los camiones se puede observar que las personas buscan distraerse en esos pocos minutos en los que llega el camión. Al notar esto, se busca encontrar una forma de hacer más cómoda y que se les haga más corta la espera a los usuarios poniendo revistas, libros de sudoku, etc. El punto es darle al usuario formas de entretenerse que no necesiten mucho tiempo para mejorar la espera de los camiones.

·      Otro ejemplo, aunque ya existe, es el de las personas que escalan. Los observadores notaron que las personas escalando necesitan hidratarse constantemente y esto involucraba sacar un termo tomar agua y volver a guardarlo (demasiados movimientos). De la necesidad de reducir el tiempo y los movimientos, se crearon unas mochilas especiales que tienen una bolsa para el agua y un tubo para poder tomar sin la necesidad tener que sacarlo.

miércoles, 18 de abril de 2012

Leonardo Huerta: Diferencias en la investigación Cualitativa y Cuantitativa para el diseño


La investigación cualitativa como herramienta de Innovación

Hacer innovación requiere del conocimiento correcto. La investigación cuantitativa— útil, sin duda—suele ser bastante limitada y pobre en cuanto a descripción de la experiencia real de los usuarios. Los métodos tradicionales de investigación cualitativa: grupos de enfoque y encuestas no son muy reales y sus análisis suelen ser superficiales. Por otro lado, la investigación y el análisis etnográfico / antropológico proporciona la relevancia, profundidad y realismo necesario para ser utilizado como alimento de innovación. Si ésta no se origina a partir de las necesidades reales del usuario podríamos estar trabajando en vano.

La investigación etnográfica por ejemplo, es más relevante por que estudia el comportamiento real del usuario y no el que se improvisa dentro de una cámara. A su vez, es más efectiva por que se analizan todos los detalles en la interacción del usuario con los productos, servicios y mensajes que le rodean y es más útil porque su labor de análisis e interpretación genera conocimientos más profundos y significativos.
Muchas veces, la labor de traducir el conocimiento a implicaciones estratégicas se considera una etapa aparte a la investigación. Esto sucede a todos los niveles: desde un punto de vista cronológico (la aplicación del conocimiento sucede una vez terminada la investigación), ideológico (el objetivo de la investigación es generar conocimiento, el de la innovación es generar soluciones) o práctico (las personas que aplican los resultados de la investigación no son las mismas involucradas en la investigación). Separar las funciones de investigación e innovación trae como consecuencia un vacío en el proceso que dificulta y hace ineficiente la labor generativa.
No es casualidad que las innovaciones más significativas en el mundo y en cualquier época han surgido de la mente de un usuario que, reflexionando sobre su experiencia con un producto o situación (investigación), llega a transformar esta observación en una implicación directa, generando así una nueva idea que satisface enteramente su necesidad (innovación). Existen varios ejemplos que confirman esto.
Todo conocimiento proviene de la observación y al querer diseñar para un usuario, resulta indispensable observar la interacción que tiene con determinado producto o servicio. Fue así que hace poco, en una exposición de coches noté algo que para los amantes de coche es bien sabido. Como siempre las estrellas de la noche fueron los autos deportivos de las diferentes marcas, todo mundo se quería tomar una foto conduciendo alguno de estos autos y prácticamente todos tenían dificultades para subir y bajar del coche. Resulta muy curiosa la dificultad que representa abordar uno de estos vehículos. ¿Será que el diseño deportivo está peleado con la comodidad? Seguramente no, ¿entonces por qué no hay vehículos deportivos a los cuales te puedas subir y bajar sin la menor dificultad? Puede que todavía no haya vehículos deportivos comerciales con estas características, pero varias marcas se han dado a la tarea de solucionar este problema por medio de ideas muy innovadoras. Otro ejemplo que tiene que ver con los coches y parte de la observación del día a día, es que en la mayoría de los coches viaja una persona, cuando están diseñados para transportar a más de tres o cuatro personas. ¿Por qué no hacer coches para un solo pasajero con menores dimensiones para agilizar el tránsito y menor consumo energético? Actualmente, existen varias propuestas de distintas compañías para atacar esta cuestión, sólo falta llevarlas a la realidad.